Muchas veces tú vida da un giro drástico, para bien o para mal. Las personas que veías diariamente ya no están, las calles que recorrías no son las mismas, inclusive TÚ no eres la misma persona de hace unos meses. Todos los días te levantas diciendo “Hazlo, pronto acabará” sabiendo que aún queda mucho tiempo para eso. Ya no estás cerca de mamá, papá, hermanos, abuelos ni amigos. Solo estás tú, nada más que tú. Cada noche al llegar a “tu nuevo hogar” es pensando si ellos están bien. Te encierras en tu habitación y lloras en silencio, las lágrimas que caen de tus ojos son esos gritos que quisieras estar dando ahora. Ya nada es igual. Y es allí donde dices, “mi vida ha cambiado” Es allí donde quieres volver a aquellos días donde eras feliz sin saberlo. Donde estaba toda tu familia unida. Donde estabas con tus amigos. Donde tenías a tu mascota contigo día tras día. Tratas de...
Ese preciso momento donde debes tomar una decisión importante que te llevara a otro camino diferente del que ya recorres. Ese momento donde no sabes que hacer por miedo a los cambios. Ese momento donde tu mente esta repleta de pensamientos positivos y negativos. Algo que he aprendido durante mi corta vida es que estamos llenos de momentos buenos y malos. Los cuales debemos apreciar ya que puede que no se repitan. Cada uno de ellos nos deja una enseñanza. Cuando tu vida este por cambiar, detente un segundo y piensa que es lo que realmente quieres y si luego no te arrepentirás de la decisión tomada. Muchas veces nuestras acciones o respuestas que damos sin pensar nos hace arrepentirnos porque cuando analizaste con detalle todo lo ocurrido en ese momento, te das cuenta del camino que en realidad querías tomar y no sabes como remediar lo dicho o hecho. Queda en tu mente grabado para siempre y día tr...